La canción del mes

lunes 2 de noviembre de 2009

Ceniza

Del cielo caía ceniza. Negra, en copos muy pequeños, casi parecía arena. A Adela le costaba respirar. No lograba tomar una bocanada de aire sin que la boca se le llenase de ese polvo negro. Se estaba dando cuenta de que sus fosas nasales estaban colmatadas y que en la boca solo sentía ese tacto polvoriento. No sobreviviría mucho tiempo. Desesperada, intenta moverse hacia algún sitio más despejado. Un simple impulso recorre la distancia que hay entre su muslo izquierdo y su cerebro. Veloz, aprovechando cada conexión nerviosa que encuentra en su camino. Le da a su cerebro un mensaje simple: descarga de dolor sobre el fémur fracturado. Un grito desgarra el ceniciento atardecer, su grito desgarra el ceniciento atardecer. No puede escapar. Entre toses y espasmos comprende que está muy cerca del final, demasiado cerca. En el último instante, antes de sumirse en la oscuridad, siente algo cálido sobre sus hombros.

Pedro eleva el cuerpo liviano de una mujer. Lo eleva, lo sostiene entre sus brazos y lo transporta entre los escombros humeantes, entre la lluvia de ceniza, dejando que su rostro sea cubierto por una capa negruzca. Entra en la carpa, al resguardo de la ceniza que cae sobre la lona. De una forma casi ritual, deposita el cuerpo de la mujer sobre un lecho de mantas blancas. Las mantas se oscurecen al contacto del cuerpo y las ropas de la mujer. Pedro Inicia las labores de reanimación. Despeja sus vías respiratorias, coloca las manos entre los senos de la mujer, ligeramente a la izquierda y empieza a presionar, tres veces. Introduce su aliento en la boca de la mujer, repite la operación. Repite la operación varias veces. No da resultado. Con las manos limpia delicadamente la cara de la mujer. Debería de sentir pena, dolor, depresión. Debería gritar, aullar, hacer jirones su ropa en un acceso de rabia. Pero ni una lágrima va a asomarse a sus ojos. Había amado a esa mujer, la había amado hasta el límite de la locura. Vivía y existía para ella. Pero no lograba sentir ni una pizca de tristeza. Lo único que albergaba en su interior era un sentimiento inmenso de alivio. Despreciándose por no ser capaz de sentir lo mismo que cualquier otro hombre ante la muerte de su amada, cubre el cuerpo con una sábana. Antes de cubrir su cabeza, echa un último vistazo a esos labios que habían sido la causa de tantos problemas y tantas alegrías. Cercano a él escucha el ruido de una aspiración fuerte, seguro que dolorosa. Una aspiración que logra hacerse paso en la tráquea, recorre los bronquios y da a los bronquiolos el aporte de oxígeno necesario para que la sangre nutra a los órganos. Esa aspiración es el sonido de la vida. Una vida que vuelve al cuerpo de una mujer con el fémur fracturado.

sábado 24 de octubre de 2009

La leyenda del pianista en el océano

"En eso era un genio. Nada que objetar. Sabía escuchar. Y sabía leer. No los libros, eso lo sabe hacer cualquiera, sabía leer a la gente. Los signos que la gente lleva encima: lugares, ruidos, olores, su tierra, su historia... Toda escrita encima. Leía y, con infinita atención. catalogaba, clasificaba, ordenaba... Cada día añadía un pequeño retazo a aquel inmenso mapa que estaba dibujándose en la cabeza, inmenso, el mapa del mundo, del mundo entero, de una punta a la otra, ciudades enormes y esquinas de bar, largos ríos, charcos, aviones, leones, un mapa fantático. Después viajaba por su superficie de maravilla, mientras sus dedos se deslizaban sobre las teclas, acariciando las curvas de un ragtime."

Alessandro Baricco:
Novecento, 1994


Hace poco escapé del Oceáno Pacífico y de las fauces de la gran ballena blanca para tomar pasaje en el Viriginian, un barco que cruza el Atlántico a principios de siglo XX. Ha sido un cambio más que agradable. Justo cuando empezaba a temer que mi cordura se hubiera fugado en pos de Moby Dick como le ocurre a Ahab, llega hasta mis oídos una música increíble. Increíble porque no puede ser de este mundo.
Novecento es un libro adaptado, ya que en un origen es una obra de teatro, escrita también por Baricco. Este autor tiene un estilo muy personal, con un ritmo de narración muy caprichoso, en ocasiones te acuna dulcemente para que la historia te meza y en otras te zarandea violentamente, pero siempre de una forma ultra suave. Los personajes no son los usuales y tampoco los argumentos. En obras como en Seda ni siquiera la estructura literaria es convencional. Después de haber leído tres libros de este autor (Iliada, Seda y Novecento) puedo decir que siempre me sorprende con algo nuevo y siempre acabo teniendo una opinión muy positiva de estas lecturas.
Ahora tengo a un lado de mi escritorio Océano Mar, mi última adquisición de este escritor italiano. Moby Dick está a su lado, me mira, quiere que termine de leerlo pero me resulta mucho más atractivo el otro ejemplar. Dejaré a Ismael en la cubierta del Pequod deseando que mis ojos recorran sus palabras y mis dedos avancen entre sus páginas. Tendrá que esperar.

miércoles 23 de septiembre de 2009

No se olvida nada de lo que se ha vivido, simplemente no se recuerda


Hoy he visto la película "El viaje de Chihiro" y hay una frase de esta película que me ha hecho reflexionar. En un momento, un personaje le dice a otro que cree que conoce de antes a una persona y el otro personaje le dice que nunca se olvida nada de lo que se ha vivido, simplemente no se recuerda.

Hasta cierto punto creo que puede ser cierto. Hay muchas cosas que no recordamos pero que sin embargo con un pequeño estímulo vienen a nuestra mente. Es como cuando te encuentras con un viejo amigo y empezáis a rememorar las antiguas batallitas. Hay veces que no recuerdas lo que dice tu amigo pero sin embargo explicándotelo un poco se hace la luz y te acuerdas, aunque sea vagamente. Lo veo muy interesante, ya que con el estímulo adecuado se podría llegar a recordar hasta la impresión que te causó probar por primera vez un helado, por ejemplo, o cuando fue la primera vez que fuiste consciente de lo agradable que resultaba caminar descalzo por la hierba. Prácticamente se podría recordar casi toda una vida (y sin necesidad de morir para ver como pasa ante tus ojos).

A parte de esto, la película me ha parecido una delicia, es muy tierna, muy en la linea de los estudios Gilbi. Es curioso, porque no es para nada típica de los argumentos manga a los que nos tienen acostumbrados los japoneses aunque sí comparten ciertos elementos. Algunos de estos son sobretodo la superación personal del personaje principal. Tiene que hacer frente a sus temores y seguir adelante superando obstáculos, sobre todo mediante el trabajo duro, intentarlo una y otra vez hasta que se consigue. Otro elemento es el valor de la amistad/amor (para los japoneses hablar de amor es algo muy serio). Y también, aunque queda un poco chorra el elemento de ser agradecido, me explico, cuando un personaje recibe una ayuda de alguien, no es que quede en deuda, pero siempre acaba haciendo algo para devolver el favor.

Creo que son buenos valores. En otro momento me gustaría compararlos con los que tradicionalmente nos han inculcado las películas de Disney, muy parecidos aunque con sus diferencias.

miércoles 26 de agosto de 2009

Recomendación bibliográfica

Hace unos días terminé el cuarto libro de la saga Canción de Hielo y Fuego escrita por el estadounidense George Martin. Se supone que se encuadra en el género de fantasía, pero a penas se parece a los libros de este género que he leído hasta ahora. Con una buena base documental la acción se ubica en un tiempo medieval, aunque no en nuestro mundo. Marti se inspira hasta cierto punto en la guerra de las dos rosas que sumió a Inglaterra en un conflicto interno (las dos casas más importantes luchaban por el trono) durante la segunda mitad del siglo XV
.
Un elemento a destacar de esta obra es que los elementos fantásticos o mágicos, son mínimos y son tratados de una forma tan racional que pierde toda ese aura de misticismo y aparatosidad de otras sagas. Martin prefiere enfocar su narración a las relaciones entre los personajes, las intrigas políticas, las emociones. Pero definitivamente, lo que hace tan atractivos a estos libros, tan adictivos y brillantes es la forma en que están estructurados y escritos. Se componen en capítulos pero cada capítulo trata de las vivencias de uno de sus personajes (lo que ayuda muchísimo a mantener la tensión a lo largo del libro). Esto ocasiona que veas distintos puntos de vista y llegues a justificar, entender y apoyar al que en un principio te había parecido el malo remalo por haber hecho cosas atroces. Tiene un estilo muy dinámico (lo que es como agua de mayo después de leer a Tolkien) es casi cinematográfico, con unas acciones, escenarios y personalidades muy bien definidos y desarrollados. Además, es sorprendente en el sentido literal de la palabra porque ocurren cosas que para nada te esperas, te quedas con la boca abierta diciendo "no puede ser, esto lo he leido mal" lo relees un par de veces para asegurarte y sigues con la boca abierta.

En fin, os recomiendo esta saga encarecidamente, eso sí, después de los exámenes, son libros muy contundentes y tan agresivos que te atan al sillón y te atrapan entre sus páginas obligándote a leer hasta la última coma sin a penas descanso.

Solo me queda desearos una feliz lectura y que vuestros inviernos sean cortos.

Valar Morghulis.

Enlaces relacionados:

sábado 15 de agosto de 2009

Woodstock 1969

Ya sé que en las noticias nos han bombardeado con esto, pero no he podido resistirme a publicar algo acerca de este festival.
Se celebró en 1969 en la región neoyorkina de Bethel. Fuero tres días en los que según sus organizadores se inundaría todo de paz, música y amor. La realidad fue que las condiciones higiénicas fueron una agonía, debido a la asistencia del doble de personas de lo que se había previsto, las drogas estaban al orden del día y también hubo delincuencia. Lo que creo que se debería de rescatar de esta época es el espíritu que tenía la juventud. No les gustaba que su gobierno se hubiera embarcado en una guerra con la que no estaban de acuerdo y se opusieron a ello, no sólo con protestas o manifestaciones sino cambiando su mentalidad y su forma de vida, demostrando que es posible vivir de otra manera.
Cómo todo esto ya lo habréis escuchado varias veces a lo largo de hoy, os dejo con las canciones que marcaron a una generación.










lunes 10 de agosto de 2009

El recuerdo de una tarde de primavera.

Es relajante no pensar en nada, dejar que los peces jugueteen entre los dedos de los pies mientras la fría corriente hace que las hojas caídas se precipiten en una carrera de velocidad hacia el mar. La luz del sol se filtra enre las hojas de los árboles, haciendo que un recuerdo atraviese mi mente como una aguja, pequeña, punzante y dolorosa cuando no se sabe manejar bien.

Le echo de menos, echo de menos sus conversaciones, su manera de entonar esa voz grave y de acompañarla con un lenguaje gestual que absorve toda mi atención hacia su discurso. Quiero verle aparecer por la curva y que me diga: ¿De qué hablamos?

En realidad, él no me gusta, me gusta su charla. Me encanta que siempre tenga algo que decir y que nunca le falten argumentos a la hora de defender sus opiniones. Me enloquece el duelo en el que entramos cuando intentamos arrastrarnos el uno al otro hacia nuestra propia posición y cómo al final, cuando nos damos cuenta de que es inútil seguir con el debate, ya que ninguno damos nuestra mano a torcer, sonreímos y pasamos a hablar de otro tema. Hace más de un año que no le veo, hace más de dos meses que no escucho su voz, hace más de tres semanas que no sé nada de él.

Oigo pasos que se acercan desde el otro lado de la curva. Deseo que sea él. Mi pulso se acelera, mi mente empieza a seleccionar las palabras que voy a decirle, todo mi cuerpo se prepara para estremecerse con su abrazo. Desde la curva se apróxima una silueta masculina, pero no es él. Sintiéndome estúpida, por esperar que esa persona fuera él cuando sé que se encuentra a casi mil kilómetros de mí, dejo escapar un suspiro en el que deposito todos mis anhelos.
Los peces han dejado de juguetear entre mis dedos, se han ido con la corriente.

jueves 23 de julio de 2009

Marí, la parlanchina.


No podía ser. Evidentemente estaba muy cansado y necesitaba dormir muchas horas. Sí, el cansancio causado por la redacción del informe a contrarreloj era el culpable del estado mental de locura en el que se encontraba. Repasó lo que había hecho durante el día: se levantó pronto, desayunó un triste café solo porque la leche había decidido convertirse en yogurt sin consultar a nadie; se sentó frente al ordenador y se puso a la tarea de escribir el informe sobre las ventas de Tamagotchis en la región sudeste de Bielorrusia, no sabía muy bien qué utilidad podía tener esta información en una empresa de artículos para la salvación espiritual (crucifijos, rosarios cristianos y budistas, círculos de sal, ajos, balas de plata, cd´s de El Dioni, porque aquél que lo escuche entero se merece el cielo etc.); terminó veinte minutos antes de la hora de entrega; se enganchó a la conexión wi-fi del vecino y envió el informe. Según este repaso no había tomado drogas, alcohol, ni ninguna sustancia susceptible de causar enajenaciones, entonces ¿por qué la nevera le estaba hablando?

No tenía sentido, las neveras, por muy modernas que sean, no suelen hablar a la gente y mucho menos intentan entablar una conversación con su propietario. La nevera le contó que se llamaba Marí por la gatita de los aristogatos y que quería que se la limpiara de vez en cuando, pues la coca-cola que se había derramado el año pasado estaba mutando en un ser extraño que la hacía sentir muy indispuesta, pero claro, cómo estaba enchufada a la pared y no tenía piernas no podía retirarse a su habitación a esperar que se le pasara. Nuestro protagonista se sintió indignado ante lo que acababa de escuchar, esa coca-cola sólo se había vuelto verde, no había mutado a nada, cierto que a veces parecía que tenía un ojo, pero no era un ser vivo, será mentirosa la nevera. Consciente de que su línea de pensamiento no ayudaba a su curación se encaminó al cuarto de baño, esperando que la bañera le dijera que limpiara el cerco de roña que tanto le había costado hacer, no es que fuera guarro, es que necesitaba saber hasta dónde debía llegar el nivel del agua. Por suerte en el baño no le molestó ningún mueble. Se lavó la cara y se miró en el espejo, le estaban empezando a salir los pelillos morenos de la barba, estaba sudando a mares y vio que debajo de sus ojos se colocaban unas ojeras que por poco no le llegaban al suelo. De repente, escuchó unos ruidos muy fuertes, provenían de la cocina, salió corriendo a ver de qué se trataba. Cuando llegó sorprendió a la nevera dando saltos hacia el recibidor, bramando que en esa casa no se la cuidaba cómo se merecía y que se iba a encontrar un hogar dónde la valoraran. El propietario, dejando a lado todo reparo ante la acción de hablar con un objeto, tuvo que hacer acopio de todas sus dotes de persuasión y negociación para lograr que se quedara, aunque una nueva nevera silenciosa, muda a ser posible, le vendría muy bien para su salud mental no podía permitirse un gasto cómo aquél. Se le dibujó una sonrisa cuando al fin llegaron a un acuerdo. Marí sería limpiada en profundidad una vez cada tres meses, jamás se dejaría en su interior ningún recipiente abierto y por supuesto, las sobras de las comidas en tapers o tapadas con papel transparente. A cambio, Marí se comprometió a ayudar a su dueño en la cocina dándole recetas como las ostras con caramelo de yuca y trocitos de piña flameada, cosa que por raro que parezca, estaba riquísima.

Poco a poco se fue fraguando una amistad entre ambos pues Marí siempre tenía tiempo para escuchar y dar buenos consejos y nuestro protagonista llegó a la conclusión de que si la gente habla a determinados objetos (sobre todo cuando éstos no colaboraban en ciertas tareas cómo abrir una puerta, guardar una copia de los trabajos del ordenador, dar cobertura…) él podía hablar perfectamente con su nevera con la suerte de que además era respondido. Así encontró la felicidad en su locura.


Este es un pequeño ejercicio de logo-rallie, para más información: http://palabrasparabibliofagos.blogspot.com/2009/07/ojos-de-nevera-logo-rallie.html